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La persona feliz hace lo que siente y la infeliz, lo que debe.

 

Vivimos poseídos por las creencias y pensamientos que generan constantemente nuestra mente, una mente preparada para la supervivencia, que a día de hoy se encuentra desalineada con el hábitat en el que vivimos.

 

La principal causa de nuestra infelicidad es debido a dicha desalineación. Hay una energía descomunal que mueve todos los planetas, las plantas y los seres vivos. Solo podemos ser felices cuando nos alineamos a dicha energía, es decir, a Ser y Estar allí donde sentimos que tenemos que estar, sin dejar que la energía que produce los pensamientos basados en el miedo, generen resistencia, sufrimiento e infelicidad.

 

Cada día que pasa sin estar con la persona que sientes, menos días tienes para estar con ella, cada día que pasa sin hacer lo que sientes, menos días te queda para hacerlo. Al final todos moriremos, pero lo peor no eso, lo peor es que la gran mayoría lo hará sin vivir.

 

Si lo que sientes te genera miedo, estás en el camino correcto !!

 

No puedes elegir dejar de tener miedo porque tampoco elegiste tenerlo.

 

Constantemente dejamos de hacer cosas por el miedo que nos produce a la hora de pensar que las vamos a hacer. Antes de entrar en detalles, inicialmente tenemos que diferenciar dos grandes tipos de miedo. El primero es el miedo instintivo, un miedo que se activa en nuestro cuerpo cuando hay un peligro real en el instante presente. Ese no nos interesa de momento, es perfecto y gracias a él existimos a día de hoy.

 

El segundo miedo es aquel que lo genera un pensamiento previo, ya sea pensamientos del pasado o del futuro, ese miedo de pensamiento previo es involuntario, nuestra mente lo genera a través de pensamientos basados en sus creencias, hay que tener en cuenta que la mente vela por nuestra supervivencia y siempre llevará la atención allí donde haya un posible peligro, sea real o irreal, probable o improbable, da igual, siempre estará alerta y no te dejara pasar la mano en ningún momento.

 

¿Qué hacer entonces?

 

Aunque en un pequeño artículo como este no se puede entrar en detalles, se puede empezar recordando la última vez que tuviste miedo por algo y al final no pasó nada, recuerda como pasaste un mal trago por el simple hecho de una creencia de tu mente, lleva la atención a ese momento que desapareció el miedo y date cuenta cómo no tiene sentido sufrir por algo que no sabemos con certeza que ocurrirá como te pasó la última vez que no ocurrió nada. 

La felicidad la puedes encontrar desde la mente pensante, desde los pensamientos, pero hay que tener en cuenta, que la felicidad existe debido a su opuesto, la tristeza.

 

Es decir, para sentir la felicidad, también tienes que sentir la tristeza. Para vivir una vida más en paz y sentir el equilibrio emocional, tienes que conectar con algo superior, con la alegría constante de nuestra esencia que subyace a la felicidad y a la tristeza y sustenta el mundo de las polaridades.

 

Para ello, tenemos que llevar constantemente nuestra atención a la respiración, al sentir de nuestra respiración, sin los juicios y etiquetas de nuestra mente, vuelve a casa, vuelve, aunque sea por estas fechas, por navidad.

Lo importante es tener una buena actitud, está claro, pero más aún, es saber cómo generarla, la actitud es el estado emocional con el que se hacen las cosas, una actitud positiva, está determinada por una emoción positiva que da la fuerza para seguir adelante y derrumbar los obstáculos que nos encontremos en el camino.

 

Una de las creencias que más nos limitan es la posibilidad de cometer un error a la hora de tomar la decisión de realizar algo, cuando paradójicamente lo único que se necesita para conseguir llegar allí donde tanto nos cuesta, la sucesión de errores.

 

Para cambiar la actitud, tenemos que cambiar la información que nos estamos diciendo, es decir, los pensamientos conscientes e inconscientes que emanan en nuestra mente. 

 

La mala actitud está llena de pensamientos (información) negativos, creencias, que se manifiestan en el cuerpo en forma de emoción negativa, y por no sentirla dejamos de tomar la acción. 

 

Cuando tu actitud no sea la adecuada, observa y detecta los pensamientos que rondan por tu cabeza y que se están generando creencias no evidencias.

 

 

 

 

"Si llegamos a alcanzar la comprensión de que todo en esta vida tiene su opuesto, podremos sentir el milagro de la vida que se origina cuando las polaridades interaccionan entre ellas, dando paso a la evolución a través de la sustentación de lo ocurrido y así ir creando la sinfonía de la vida."

 

Cuando nos sentimos mal, la única razón es porque los pensamientos que abordan tu mente están siendo manifestados en tu cuerpo.

 

Estos pensamientos y aún menos la emoción manifestada en el cuerpo, no tienen poder.

 

El malestar lo generas tú con la resistencia a que estén ahí.

 

Creas una confrontación entre lo que se está dando y lo que te gustaría que se diera. 


Déjalos estar, no generes resistencia, acéptalos y permíteles que estén…

 

Constantemente, la mente humana necesita definirse a través de las emociones que generan el constante ronroneo de pensamientos conscientes e inconscientes, que emanan de forma involuntaria en nuestra mente.

 

Cuando decimos que somos tímidos, intolerantes, vergonzosos o cualquier otra emoción identificada, lo único que hacemos es resaltar la ilusión de nuestra identidad. 

 

En primer lugar, no somos ese sentimiento, los sentimientos vienen y van, somos la conciencia, que se da cuenta que en ocasiones sentimos timidez u otra emoción, pero al igual que todo ser humano, todos sentimos las mismas emociones de timidez, intolerancia u otra emoción, solo que, en diferentes circunstancias, por lo tanto, no te identifica, te iguala a todos.

 

Tu camino está sustentado por dos extremos, el principio (lo que eres) y el final (tu objetivo) si quitas el foco de alguno de los extremos, caes…


Tu camino no es otro que la sucesión de actividades a lo largo de tu vida.

 

Esas actividades, tienen dos propósitos claramente marcados, uno es elevarte a la máxima vibración a través del desarrollo de tus mayores habilidades que te hacen estar plenamente presente, entrando así en la dimensión de la alegría y la perfección.

 

El otro propósito de estas actividades es impregnar al resto de los seres humanos de la calidad de tu hacer.
 

 

Tan importante es no perder nunca el principio del camino, es decir, tu esencia, tus habilidades y tus intenciones impulsivas, como no quitar nunca el foco del otro extremo, tu objetivo.

 

El objetivo siempre tiene que ser definido y observado tan atentamente que llegue a ruborizarse todos los días.

 

La definición de este objetivo, nunca y por ninguna circunstancia, tiene que ser debido a las circunstancias actuales que nos rodean, aún menos de la situación económica del momento, todo esto son parámetros que deben ser estudiado en el plano estratégico.

 

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